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Cuando reprendes a tus hijos negándoles ir a su presentación de ballet o su partido de futbol, ¿Estás seguro que lo estás formando?

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Andes International School
Semper Altius
Cuando reprendes a tus hijos negándoles ir a su presentación de ballet o su partido de futbol, ¿Estás seguro que lo estás formando?

Cuando reprendes a tus hijos negándoles ir a su presentación de ballet o su partido de futbol, ¿Estás seguro que lo estás formando?

En una ocasión tenía cierta presentación de danza, y como todas las alumnas del grupo, había una que adoraba bailar, llamémosla “Mónica

Cuando reprendes a tus hijos negándoles ir a su presentación de ballet o su partido de futbol, ¿Estás seguro que lo estás formando?

 

En una ocasión tenía cierta presentación de danza, y como todas las alumnas del grupo, había una que adoraba bailar, llamémosla “Mónica”. Por alguna razón su papá la había “castigado”, y para él, su mejor manera de hacer que recapacitara en la falta, era prohibirle algo que ella realmente quisiera hacer, así que no la dejó ir a la presentación.

¿Realmente fue un “castigo”?

Te voy a dar la respuesta, y la respuesta es “¡NO, claro que no!”, las razones pueden ser muy obvias e inmediatas, pero hay otras que no saltan a simple vista, aunque considero, son las más importantes.

Primeramente, Mónica faltó a su compromiso de asistencia que asumió el día de la inscripción; abandonó a su grupo en el último momento; el grupo entonces, tuvo que ensayar tiempo adicional para poder modificar la coreografía y evitar así que se notara la ausencia de una bailarina.

Cuando inscribimos a nuestros hijos en alguna clase extra curricular, como el tenis, ballet, canto, teatro, futbol, jazz, atletismo, etc., tenemos que pensar que además del desarrollo de la habilidad que ofrece la práctica de la propia disciplina, estarán desarrollando diferentes habilidades que les ayudarán a formarse como una persona íntegra, que verá el mundo de una manera más completa y le ayudará a resolver las situaciones que más adelante se le presenten.

El tener una clase extracurricular los enseña a ser disciplinados, pues asumen responsablemente la asistencia, el cumplimiento de tareas o ejercicios para practicar en casa, etc.

En el caso de clases de danza o deporte también les enseña a cuidar de su salud y su cuerpo, ya que es su herramienta de trabajo, por lo que les será más fácil llevar una dieta sana, y en edad adolescente, alejarse de sustancias que puedan dañar su cuerpo.

Propicia que trabajen de mejor manera en equipo, desarrollan su creatividad, perseverancia y tolerancia a la frustración al seguir intentando mejorar para poder destacar o sobresalir.

Cuando no obtienen lo que esperaban, descubren que tienen que trabajar más duro para alcanzar sus objetivos, requiere mucho tiempo, esfuerzo y muchas veces sacrificios.

Además, siempre he dicho que en estas actividades muchas veces encuentras a tus amigos de vida, que más adelante se convierten en parte de tu familia. Son amigos con los que convives mucho tiempo, y con los que prefieres dedicar más tiempo a tus clases, en lugar de estar haciendo cosas poco productivas, o hasta negativas y peligrosas.

Así que de nuevo te pregunto:

¿Realmente fue un “castigo”?